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PXP (Project X Paris) nació en París en 2015 y creció rápidamente en todos los frentes: una tienda online, 45 tiendas físicas, 1500 distribuidores y 1,4 millones de seguidores.
Sobre el papel, es una potencia poco común. En la práctica, es el mismo quebradero de cabeza con el que se topa cualquier marca que vende en todas partes: cuantos más canales añades, más se escapa el cliente por las grietas entre ellos.

Una relación con el cliente dividida entre la web y las tiendas físicas.
Un programa de fidelización que premiaba la transacción, pero nunca la interacción.
Los compradores en tienda permanecen en el anonimato y, por lo tanto, es imposible lograr que vuelvan.
¿Vendes tanto online como en tienda física? Entonces probablemente ya hayas pasado por esto. Un cliente entra en la tienda, compra, se va... y desaparece. Sin correo electrónico, sin nombre, sin forma de volver a contactarlo. Eso era exactamente PXP: un programa de fidelización 100% transaccional, sin misiones, sin interacción y ciego ante cualquiera que comprara fuera de la web.
Esto no es un detalle menor. Cuando la mitad de tus ventas ocurren fuera de internet, solo puedes fidelizar a la mitad de tus clientes. La otra mitad sigue comprando, pero nunca vuelve a saber de ti.
Y hay un momento en el que esto realmente duele: la temporada alta. El Black Friday atrae a las masas, pero las deja salir directamente por la puerta; apenas el 22% de los nuevos clientes vuelve a comprar en el plazo de un año (estudio de Uptain, 2025). Cada euro que inviertes en captarlos financia una relación que nunca llega a empezar. PXP lo solucionó en el momento justo: con su migración a Shopify, la oportunidad de unificarlo todo sin perder absolutamente nada.
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La respuesta de PXP se resume en una idea: hacer que la fidelidad siga al cliente, en lugar de esperar a que este se conecte.
Con Loyoly, la marca creó un programa que funciona igual en todas partes. La mecánica base es sencilla — 1 € = 1 punto — pero no se limita a la compra: reseñas, contenido generado por el usuario, publicaciones compartidas, suscripciones al boletín, registros en WhatsApp, juegos… motivos para interactuar entre pedido y pedido.
El verdadero punto de inflexión está en otra parte. En la tienda online, la extensión de pago integra los puntos directamente en el proceso de compra; en las tiendas físicas, una conexión API entre Loyoly y el TPV interno de PXP sincroniza a cada cliente fiel en tiempo real. El resultado: los puntos se ganan y se canjean tanto en tienda como en la web. El cliente que compró en tienda ya no es un desconocido: está identificado, recompensado y, lo que es más importante, es posible volver a contactar con él. La fidelidad ya no se detiene en la puerta de la tienda.
Sobre esa base, PXP construyó una auténtica experiencia de marca: cuatro niveles VIP — Welcome to the Crew, Gold, Platinum, Diamond — inspirados en su universo musical, que permiten obtener hasta un 20 % de descuento, productos gratuitos y recompensas exclusivas. Un programa de referidos de doble vía — 10 € para quien recomienda y 10 € para el amigo — impulsa la captación. Y todo ello se integra de forma nativa con las herramientas existentes: Shopify, Klaviyo, Klaviyo Reviews y Gorgias.
Esta es la estrategia que PXP puso en el centro de su Black Friday: la fidelidad como motor, no el descuento.
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1,3 M € ingresos generados
x24 ROI mensual
+230 % LTV
Diecisiete meses después, las cifras lo confirman. Un cliente fiel compra tres veces más que el resto y su valor a largo plazo es un 230% superior. El programa generó 1,3 millones de euros en ingresos con un ROI mensual de x24, y la migración a Shopify triplicó sus resultados.
Pero lo más interesante no está en la caja. Durante el proceso, PXP obtuvo 71 338 suscripciones, 1756 reseñas y 272 contenidos generados por los usuarios: un activo de datos de origen que la marca posee realmente y una línea directa con sus clientes más comprometidos.
El Black Friday lo resume todo en un solo día: más de 6000 clientes comprometidos, más de 10 000 recompensas entregadas y un aumento del 83% en los ingresos derivados de la fidelización respecto a una semana normal. El pico de ventas ya no es algo pasajero: es el inicio de una relación.

Un solo dato resume toda la tesis. En el primer semestre de 2026, las campañas de correo electrónico de PXP generaron ingresos con una distribución reveladora:
77% en tienda · 23% online
El CRM no es un canal digital que solo vende online: es un motor que llena las tiendas. El correo electrónico por sí solo representa cerca de 1 de cada 9 euros de los ingresos totales de la tienda online. Y donde una marca "solo web" vería únicamente ese 23% online, PXP mide —y dirige— el 100% restante.
Esa es la clave de la fidelización unificada: sin ella, la marca ignoraría la mayor parte del valor que genera su propia estrategia digital.


Loyoly nos permitió centralizar la operativa, simplificar la gestión de las tiendas y darle un mayor sentido a nuestro programa. La fidelización se ha convertido en un canal de comunicación por derecho propio, tanto online como en tienda.
